12.26.2009

Te Perdono Todo, menos eso

tu vanidad
tus decepciones
tu mal genio
tu soberbia
tus descuidos
tu pesimismo
tus manipulaciones
tus corajes
la nube negra que te envuelve
tu pereza
tus interrupciones
tus miradas repartidas
tu irresposabilidad
tus cero ganas
tu envidia
tus enojos infundados
tus ilusiones
tu irracionalidad
tu desinterés
tus exigencias
tus despistes
tu ira
tus faltas de autonomía, seguidad y autoestima
tus reproches
tus reclamos
tus malos ratos
tus excusas
tus desplantes

tu desprecio no.

12.22.2009

Dueño de mi presente

Estás donde quieres: en mi mente, en mi alma, en mi suspiro.
Quieres lo que tienes: responsabilidades delegadas, obligaciones atendidas y momentos aislados.
Tienes ahorita para disfrutar: alegría, compañía, cariño, amor.
Disfrutar hoy: cómo si no contigo?
Hoy no es ayer ni será mañana: pero estás en todos lados.
Mañana: mi única esperanza.

11.30.2009

Conductor Designado

Estoy sentada detrás del volante descansando la mano derecha en la palanca que indica P (de park). Con la izquierda, ajusto el asiento a mi medida porque a pesar de que es mi carro, no lo venía manejado. Espontáneamente la mano delicada y fría de una mujer conocida atraviesa la consola desde el asiento trasero para envolverse en la mía. Se acerca a mi oído, “dale a donde quieras”, dice. Entre las dos, colocamos la palanca en D (de ¡dale ya!) y antes de arrancar reviso el retrovisor. Ella se aleja de mí para acercarse a él, quien la espera con nervio y ansia. Conozco muy bien la sensación que evoca estar en esos brazos, sin proxémica controlada. Percibo la magia, esa que fusiona en este espacio efímero el deseo mutuo. Ni mi conciencia ni mi subconciencia saben orientar esta excitación.

Situación ambiental: oscila entre lo real y lo surreal. Me tiemblan las piernas, acelero comoquiera. Serie de luces mercuriales con efecto estroboscópico en el parabrisas. Se supone que veo el camino al frente pero abuso del espejo y al estilo de comics en boligoma, quedan impresos en mi memoria varios encuadres con intervenciones auditivas ocasionales y Fly From Heaven de fondo. (simultáneamente y en silencio coreo una banda sonora propia: soy un espía, un espectador... no sientes miedo... sigues sonriendo...) Traigo la lengua seca. Voy sin dirección ni rumbo, sin pensar, evitando detener el vehículo. Mi discreción se encarga de repartir mi atención entre la vía pública y el retrovisor. Parpadeo. Estoy despierta, mas yo sólo me había sentido así en sueños. ...¿Hasta dónde llegaré?...

Semáforo en rojo.

La composición: el lenguaje de sus cuerpos y la distribución de los mismos en el asiento siguen la regla de tercios, con carácter peligroso/prohibido en cuatro puntos. Contornos de la cabellera de ella enmarcan su perfil que se dirige a él. Se declaran hambre. Comienza la degustación de besos y percibo la variación en su intensidad. Adivino lo que le dice él cuando le susurra al oído. Mi respiración se agita. La armonía de movimientos y caos de caricias pasean mi vista en flujo diagonal hasta que el centro de interés la detiene. Son las manos de ella que se esconden y reaparecen entre la camisa abierta. Mis pulmones se expanden cuando ella lo inhala, pegando y deformando su rostro en el pecho hinchado, tan familiar para mí. A falta de iluminación y concentración, no distingo colores, sólo formas. Interrumpe una transferencia de tensión. El peso de él tiende hacia el regazo de ella. Lo recibe, sosteniéndose en brazos, recargándose y dejándolo aspirar su piel, mientras sus inquietas manos recorren la escasa lencería que se asoma encima del escote del vestido. Al mismo tiempo que resuelvo mi intriga, me desconozco. De reojo pesco el apasionado enredo de piernas. Este empate emana un auténtico encanto y no puedo con la emoción. ¿Quien grita? ¿El cuerpo de ella, el de él... o es el mío? Es Vedder, firmando con Yellow Ledbetter esta insólita connivencia.

Continúo derecho, último paso a desnivel. Ligera curva a la izquierda y los llevo de subida. Lo que mis ojos ven aquí, en flashback es como un slideshow de sensaciones ciclado con permanencia voluntaria. Me siento envuelta en el momento y descubro un placer alternativo. ...I don’t know whether I’m a boxer or the bag... Es una sobre-exaltación de mis sentidos. Soy testigo e invitada de un encuentro entre dos, quienes íntimamente me revelan sus impulsos -esas entidades silenciosas y obscuras que normalmente viven restringidas. Por aras del destino se desatan y convergen aquí, ante mi (y de cierta manera comulgados con los míos) en una oportunidad purificante. De olvidar restricciones auto-infligidas. De no contener emociones. De sentir deseo y sentirse deseados. De darse y recibirse, perteneciéndose momentáneamente. Un acuerdo común de ser tal cual y ya. Detecto el aroma del perfume de ella, diluido en el sudor de él. Esto es nuevo para mí.

Respiro profundo y exhalo despacio. Después, la mano de él busca mi cuello y cuando lo encuentra siento espasmos. Por primera vez desde que empezó este trayecto me convierto en elemento activo: mis ojos abandonan la recta, mi empuje elimina mi prudencia y tuerzo el cuerpo hacia atrás. Ella está cuchareada en un cálido abrazo. Aprecio el alivio que comunican los ojos de ambos, ahora cerrados. ¿Estaremos soñando? Confirmo que no, atendiendo la calle al frente y sucede una transducción de ese calor a mis entrañas cuando agarramos la última curva a la derecha. Silencio. Comprendo el hasta aquí, aunque pido más. Abren los ojos. Obediente, tomo la vuelta en U y los llevo de regreso.

Vuelvo al espejo. El reflejo de la mirada de él cruza la mía. Dibujo con afecto una sonrisa que enseña mi aprobación genuina. Su expresión es única: desmerecida incredulidad. Sonrío aún más. Ella se concentra en acomodarse el vestido, enderezando las costuras laterales en su cintura. Trago para destaparme los oídos, me sabe a licor del 43. Como muestra de mi complicidad dirijo mis ojos a los de ella e intercambiamos miradas. Compartimos (entre otras cosas) un largo y demorado parpadeo, a manera de sincero agradecimiento. Me abordan los acordes de Say Goodbye y mis manos estrangulan el volante. ... you’ve got me wild, turned around inside... En el espejo, la imagen de los dedos de ellos entrelazados; el aprieto de manos que me indica la misma urgencia que la mía, de atrapar este momento y conservarlo en sus puños.

Doy vuelta a la derecha en casa de la familia L. A metros de mi hogar, el velocímetro llega a cero. ...and tomorrow go back to being friends... No hay despedida. Cierro unas puertas para abrir otras. ...and tomorrow say goodbye... Me siento viva.

11.11.2009

looking back

Lo que recuerdo de mi infancia son como fotografías. En los mejores casos, pequeños fragmentos de video.

Tendría 3 cuando jugaba con blocks e intentaba leer el periódico. Sin que yo quisiera (y pienso que en el parque, mas nunca supe la fuente) se me subían piojos en la cabeza y sólo mi mamá sabía como quitármelos. Plaza Sésamo era de diario por cable y me encantaba escuchar canciones en cassette con mi grabadorcita negra- Perfúmenes Mujer, el Himno Nacional, Chiquitita. Tuvimos una camioneta Dart (station wagon) en casa- por fuera parecía de maderita en la que viajaba con mi familia a Laredo. Comprábamos AlphaBits y Prell en el Kroger. Me gustaba ir a la escuela y llegar temprano. Dejé de ir a la gimnasia el día que mi maestra llegó con el brazo enyesado- me daba miedo el yeso. Caminaba cinco cuadras a mi clase de piano y de regreso. Apreciaba la soledad y los sábados eran mi día preferido de la semana.

En las noches, como a los 6 iba a caminar con mi papá. Una vez me enseñó un hormiguero y me explicó todo el trabajo que había detrás del pequeño montículo. Me acuerdo de la delicadeza con la que me llevaba del lado de adentro de la banqueta, como me ayudaba a cruzar la calle y de que su mano siempre envolvía la mía. Una vez, nos trajo de Costa Rica una familia de ranitas y me enojé tanto cuando se me cayó la chiquita- se quedó sin una patita. Me acuerdo de los planetas del sistema solar, porque me los enseñó con ritmo. Y del número de la cuenta de cheques en Serfín, por si acaso algún día se ofrecía. Pienso en todas las veces que fueron mis papás a verme al teatro con flores- tres o cuatro obras, pero casi diez veces cada una. Y los famosos shows que se fletaron (quien sabe cuantos habrán sido) que eran tan importantes para mí. Veíamos películas en la Zenith, con palomitas y Coca-Cola de las de litro en envase de vidrio, repartida en cuatro vasos con mucho hielo.

Mamá modelo: desde su arreglo personal, sus modales, su cocina, cómo se estacionaba en paralelo, la manera en que retenía información, el modo en que ponía la mesa y el amor/cariño que nunca podía esconder en sus regaños. Algunos de sus vestidos eran iguales a los que teníamos para las Barbies. Me acuerdo de hacer bolitas de sandía y de melón y los pastelitos de nuez para las fiestas en la casa. De cuando a mis 9, le reorganicé su despensa para que todos los botecitos fueran iguales, con etiquetas- BIG mistake. Recuerdo los pasteles de nuestros cumpleaños, siempre hechos por ella. Y cómo olvidar las pláticas madrugadoras. A los 12 aprendí a hacer silencios importantes: “Eso no le digas a tus abuelos porque se preocupan de más.”

Mi hermana y yo nos aliamos tarde, tendría yo 15- pero jugamos juntas desde chicas. Salones de belleza, estaciones de radio, ciudades miniatura, salto en elástico, stands de limonada y nuestro clásico: bailar Timbiriche. Le di biberones cuando era bebé. Me sentaba en una silla para que no se me cayera porque pesaba y se tardaba. Por mucho tiempo, hice cosas por ella que pensé no podía hacer por su cuenta. Luego vino a enseñarme como las hace mejor ella, sin ayuda.

Cerca y lejos, la familia siempre está unida en recuerdos del corazón.

10.15.2009

entr'acte

Descubrí desde niña que tengo una gran facilidad por aprender si y sólo si mi disposición así se inclina. Cuando tenía doce años tuve que elegir una canción para ejecutar en "el" recital de piano. Escogí a simple vista de entre un montonal de partituras la que tenía micronotas que yo jamás había visto. Bastó con el comentario de mi maestro "es una pieza difícil, pero puede ser que tengas el alcance para ella". Se trataba de Intermezzo, una de las piezas más conocidas del compositor Manuel María Ponce.

Abordé el reto sin reserva. Así, impulsivamente como tiendo a decidir mis acciones. Me tardé varias clases en avanzar, no recuerdo cuantas- pero sí los tramos complicados, el salteo de notas, y los cambios de las tercias. Aunque me atoraba de repente, resolví a tiempo los detalles y estaba lista para el concierto.

Mis nervios: escondidos bajo la máscara de una mirada dirigida al piso y una sonrisa limitada. Alguien toca a la puerta. La incertidumbre de quien toca me provoca cierta angustia. No hay nadie más que yo para abrirla. Dejo de hacer lo que estoy haciendo con algo de renuencia para atenderla. Espero que sea alguien pero la abro y ni un alma. Desilusión. Salgo, busco, reviso, investigo. No encuentro nada. Desesperación. ¿Qué esperaba? ¿a quién? y ¿porqué? Enojo, tristeza, frustración. Cierro la puerta. Vuelvo a mis labores. Intrigada y dudosa, respiro y pienso. Decido regresar para dejar la puerta abierta y al abrirla corre un aire purificante que me refresca y me invita a salir. Inhalo profundo, exhalo despacio, con un sentimiento de satisfacción. La puerta se cierra detrás de mí y me quedo afuera, descalza y sin llave. Por un instante me paraliza la confusión. Comienzan los aplausos y me levanto incómoda del banco.

Celebro en compañía del público la ejecución de Intermezzo, sin errores evidentes. Hasta ahora, nadie sabía lo que estaba yo pensando.

9.25.2009

Prix Fixe

Chayo QEPD fue una mujer sabia y bruja. Conocía acerca de medicina, pero también hacía limpias y curaba el mal de ojo. Profesaba una cuasireligión basada en lo que sabía o presentía. La voz de la experiencia decía que las malas rachas siempre vienen en tres tiempos y empíricamente he comprobado que es cierto. En mi vida su palabra se cumple todavía, siempre.

Il Primo Piatto

Me lancé al parque –sola y sin decirle a nadie- una tarde entre semana con dos cosas. Una ripstik prestada y las extremas ganas de treparme y andar en ella. Pensé en el equipo adicional que sugería el video tutorial que me chuté a medias en fast-forward y me dije a mi misma- yo no lo necesito. Luego pensé- eso del protective gear es para la gente más hard core. Apenas estoy aprendiendo. Ni modo que salga envuelta en esponjas. El estilo es lo último que se pierde.

Acomódala de ladito. Pie izquierdo al frente. Impulsas con el derecho. Ya estás arriba- ahora... la cadera a un lado, luego al otro. Abunda la torpeza. No importa, cincuenta veces arriba, tienes que poder. A ver, otra vez. Dobla las rodillas. Mueve el pie de atrás.

En mi intensiva hora y media de work out, agoté mi capacidad de contar las veces que perdía el balance y me veía obligada a empezar de nuevo -bien cool- frente a algunos intrigados espectadores con edad promedio de 5 años. Pero luego, en uno de esos intentos, logré esquivar un triciclo y di vuelta, arrancando en la subidita despacio pero constante, con vuelo en la bajada. Otra vuelta y otra más. Estoy volando.

En principio, mi intención era aprender a andar en la ripstik para poder enseñarle a mi hijo cómo hacerlo. Namás que después del rush de adrenalina, mientras recuperaba el aliento y un pulso decente, me entró un fuerte sentimiento de total satisfacción; y desde ese momento adopté con pasión un nuevo hobby.

Me vine a dar cuenta un poco tarde que la fricción es un elemento importante. No es lo mismo una pista lisa, preparada para recibir objetos que se mueven sobre pequeñas ruedas (en la que regularmente ensayo) que la superficie de un estacionamiento. Sí, ese pavimento que tiene trazos de aceite a la Pollock y parches de grava suelta. What was I thinking? Wouldn’t you like to know...

Yo sentía que dominaba la patineta lo suficiente para usarla ahí, ¿porqué no? Ahí viene la subidita, planeando en la bajadita...it’s killing me and taking control... vuelta y regreso. Me sentía cómoda y segura con la velocidad, agarrando vuelito cuando de repente la patineta decide -sin mi permiso y obviamente sin avisar- pararse en seco y mi cuerpo, expulsado a unos buenos tres metros de la misma cayó del lado izquierdo, por partes. El orden, según la escala de dolor posterior: muñeca, cadera, hombro y brazo superior. Hasta el cachete fue a dar al piso, más sólo para recibir en forma de impresión un poco del asfalto.

La mayoría de los golpes se borraron instantáneamente con el baño de Ciel. El único que se quedó grabado fue el moretón en mi cadera. Una mancha más grande que mi mano que mantuve durante un par de semanas; hasta que el agua de mar acabó por diluir los tonos violetas en su enteridad, dejando en mí varios aprendizajes:

resignación- no tengo control de todo
lógica- para cada acción hay una reacción
perseverancia- tengo que levantarme y volverme a subir
paciencia- el tiempo se encarga de sanar heridas
sentido común- necesito protective gear

Ahora que soy un poquito más extreme, he cedido con gusto (y por necesidad) a las muñequeras, coderas y rodilleras a d q u i r i e n d o (para mi sorpresa, no perdiendo) un estilo diferente.

Hasta ese momento, ignoraba la posibilidad de que había inaugurado una mala racha. Luego llegó el segundo tiempo...

9.08.2009

Nula indiferencia

¿Qué puedo decirte ahora que no sepas ya? Junto a ti he vivido inmersa en ocasiones y en otras a flote. El tiempo ha revelado una gama impresionante de tus colores. En ti he descubierto mucho de quién soy y en ti busco quien quiero ser. Me robo tu energía de repente, y a ti nunca parece faltarte. Abuso de tu confianza, te pido ayuda, asilo, refugio. También tengo temor de ti. De necesitarte, hablarte y escucharte. Tu paz me parece terrenalmente inalcanzable. Te amo, te admiro, te quiero, te estimo, te respeto.

Odio que siempre tengas la razón. El poder de hacerme reír y llorar. Que no estés cerca de mi o conmigo. Pero más que nada que no te puedo odiar, porque en el momento en el que pienso que te odio, te vuelvo a amar.

9.04.2009

Todos mis Santos

Bobby
Estamos sentados sobre los zapatos de tu mamá. Te escondes bajo su falda mientras esperamos ser encontrados y en ese silencio tu mano encuentra mis labios y los acerca a los tuyos. Esto es nuevo para mí.

Mi alma gemela
Quisiera negarme, porque así se juega el juego. Pero te quiero tanto. Te soy poco interesante, ya que me conoces demasiado- a pesar de eso, te gusto. ¿Será por eso que te quiero y eso lo que necesito? ¿gustarte y quererte? y tú, ¿qué quieres de mi? Quédate conmigo. Siempre tuya, hasta que tú o yo elijamos lo contrario.

Carlos
Jugábamos a que éramos amigos. Me separabas mi lugar, no poníamos atención en clase. Te consolé tus tragedias mientras tú querías empatarlas con las mías. Platicamos y compartimos- todo decente. De repente me confiesas la implosión. El tú y yo que no puede ser porque estoy ligada a un tipazo, quien fue primero que yo, tu amigo. A pesar de tus chantajes, no será.

Javier
Me buscaste hasta que te cansaste. Y luego te rendiste. Peor para el sol. Me quisiste, más no lo suficiente para compartirme y como aquel perro de la fábula ante su reflejo en el agua se te fueron las 2 cosas que pensaste que tenías y te quedaste solo. Lo lamento.

Alberto
Mi maestro preferido. El chambelán más guapo que la quinceañera pueda pedir. Casado, tres hijos. Ninguno con la sensibilidad, la mirada o la sonrisa. Me encanta ser esa semilla que masticas ocasionalmente. Recuerdo la escena breve de cuando te tuve y sonrío.

Ignacio
Elegiste mi voz y trabajé para ti. Te hice brillar ante tus superiores y vendiste más de lo que creías posible por la calidez de mi tono. Cuando tus ojos llegaron a donde estaban tus oídos te llevaste la sorpresa de que fuera tu compañera de escuela y me enteras de que nunca me habías realmente escuchado.

Joaquín
Flaco, ojeroso, cansado y sin ilusiones. Me enternece tu trato, tu mirada y el gesto de las flores que recibe tu mujer cada vez que de ella te vas. Esa belleza a la que le perteneces, con todo y marbete. Nadie se preocupe, no lo voy a romper.

Fernando
Tocas mi corazón con el sonido de tu teclado. Te muestras cariñoso, transparente y noble. Me dices “hola, bonita”. Tu abrazo me sujeta casi con desesperación. La angustia de mantener sobre cualquier otro interés, una amistad disfrazada en profesionalismo.

Ramiro
Cierras mi vestido con cariño. Me acomodas el cabello con cuidado. Controlas el ambiente y me hablas suavecito. Tu paciencia me tranquiliza. Me equivoco muy seguido, pero cada día es menos el nervio. Me descubro ante ti y me encanto. Muchas gracias.

Fabián
Conociste mi silueta antes de verme a los ojos. Dices que desde entonces eres mi fan. Me mueves a tu ritmo y me susurras al oído que esto es un sueño. Sin embargo, mis sentidos confirman que no lo es. Y luego me confiesas que en el espacio que compartimos tu y yo, los ángeles sí existen.

Humberto
Eres formal, serio y concentrado. Manejas mis papeles de asuntos importantes. Siempre encuentras una manera de sacarlos adelante. Tienes toda mi confianza, aún y que evitas mi mirada. Me retiro y mejor te mando el cheque, para que no te pongas nervioso.

Gerardo
La quieres mucho y es todo para ti. Te prende, te encanta y la amas pero ignoras lo nocivo. Fantaseamos juntos, los dos sabiendo lo que tú realmente quieres. Me caes muy bien, pero te aprecio demasiado. No puedo.

Patricio
Tienes un aire misterioso que no me cautiva del todo, pero bailas y eso me divierte. Paso a paso me entretengo en tu compañía. Siento tu deseo por un momento más privado y me despido sin compromiso ni intención de volverte a ver.

Jenaro
Cuando te dejas, te rapto. Te llevo lejos de Hogwarts sin tu permiso. Me chuleas de arriba a abajo con intenciones de quedarte en medio. Pero suena la campana a media noche y se rompe el encanto. Regresas al mundo de las ilusiones tú solito y me prometes volver pronto.

Ricardo
Inocente palomita con intenciones escondidas, que por aras del destino empatan con las mías. Me divierto derritiéndote. Después eres testigo de que derrito a mi marido también y entiendes que estoy felizmente casada. Te gustó el juego donde todos ganan.

Pat
Tu altura atrapa a mis ojos y tu edad queda fuera de mi visión periférica. Mi altura atrapa a los tuyos que se pasean un rato por mis piernas hasta que se enfocan en mi ombligo. Buena conversación sumada al previo interés... ya está. Perfecta combinación de fuerza y delicadeza.

Jorge
Fino y educado, te presentas como un amigo de mis amigos. Me tratas con respeto y cariño, sin juegos ni rodeos. Acepto tu propuesta y todavía me trae buenos recuerdos. No supe hasta después que eras disléxico.

Antonio
Compartimos energía y química. Pegas tu frente a la mía para pedirme una oportunidad de conocerme. Nos encontramos inmóviles rodeados de movimiento y así quedamos.

Jerry
Te descubrí cuando hicimos algo que nunca habíamos hecho. Me diste lo que te quité y me quitaste lo que te di. Las cuentas son claras y no nos falta nada. Eres confiable... todavía no sé si discreto.

Rubén
Desde un principio te brillaron los ojos. Promovimos, bajo común acuerdo, intentarlo. ¿Qué pasó? Nos fuimos por la tangente hasta que se hizo tarde, y luego todas las excusas de nada nos sirvieron. Sigo pensando que fue demasiado para ti.

El Santo
Quieres treparme a tu moto para dar una vuelta. Estás esperanzado. Junto muchas palomitas a tu favor, pero no me animo porque tienes mucho kilometraje.

Othón
Me gusta cuando te luces. Te contemplo de cerca sintiéndote seguro y pasándola bien. Me transportas. Cuando te recuerdo que la modestia es la virtud de los que no tienen ninguna otra, te ríes y me sonríes- todavía no me entiendes.

Mario
Alivianado y coqueto... siempre caes bien. Estás muy preocupado por tus intereses. Sin bajarte del caballo tomaste numerito y por estar haciendo fila se te pasó la oportunidad de rescatar a la princesa. Ya no eres su capricho.

Eugenio
Te pedí una oportunidad para conocerte en persona, para ver si podía aterrizar un poco aquella idealización que tenía de ti. Estamos no-relacionados en una incompatibilidad de intereses. However, I think of you fondly.

9.02.2009

o-por-tu-ni-da-des

Qué ironía como las “oportunidades” por lo general no se presentan “oportunamente”.

Bueno pues, ¿qué no es el mismo origen de ambas palabras? ¿Porqué entonces chocan tan seguido?

9.01.2009

Cirugía Plástica

Alma tiene tres hijos. El menor es mi ahijado. Cada uno de ellos ha dibujado en su delicado cuerpo estrías imposibles de borrar. Tiemblo al pensar en aquellas pequeñas cosas que una mujer cede al ser madre, o bien, en todo lo que cada uno de notros le hemos quitado al ser que nos regaló la vida.

Estando las dos frente al espejo, me confiesa que se auto-regalará el arreglo que horas de ejercicio diario y la microalimentación controlada no podrán restaurar jamás. Eliminando el exceso de piel y acomodando todo en su lugar, el doctor promete que quedará como nueva. Me pregunta si yo considero necesarios estos arreglos superficiales. ¿La cirugía plástica será el remedio?

A mi me parece que Alma necesita es una recomposición interior. Anestesia de ansiedad, extracción de auto-exigencias, inyecciones de buen humor, implantes de amor y cariño, reconstrucción y compostura del corazón- se me ocurre, para empezar. Habrá cicatrices de otro tipo que atender.

En silencio me imagino a Alma en cuerpo de Jessica Rabbit. Y ahora ¿qué remedio tiene?

8.25.2009

Accidente

Podía ser evitable... es posible.
Probablemente no, porque ocurrió.
El reporte dice que no tengo la culpa.
Comoquiera, viviré la consecuencia.

8.23.2009

pequeñas lecciones del mar

simplicidad: no necesito reloj para saber cuando es hora
alegría: ando descalza
confianza: entre más fijo la mirada en el horizonte, mejor entiendo que no es el fin
abundancia: existe mucho más de todo lo que me quiero llevar
valentía: hay que seguir nadando
esperanza: eventualmente las nubes pasan y el sol sale otra vez
aceptación: las olas así como vienen, se van
certeza: el día llega a su fin al atardecer

8.19.2009

Las palabras se las lleva el tiempo

Hay una palabra que para mí empezó siendo tema delicado y se ha convertido en un gran estorbo: p u t a . Esta palabrita tiene la peculiaridad de estar marcada con fecha de vencimiento y siento decirles a los que la usan o abusan de ella que ya caducó.

El tiempo es responsable de la evolución. No se vale conservar en esa palabra retrógrada, despectiva e incoherente una ideología completamente obsoleta. No es justo etiquetar la sensualidad femenina mediante una connotación denigrante.

Esa "categoría" es para el baúl de los recuerdos; hoy no aplica. Resulta que en el presente constantemente derribamos las barreras ideológicas que construimos en el ayer. Aceptemos las cosas como son. Ayúdenme a eliminar el control social de poner en plano negativo la sensualidad natural del género femenino.

¿Qué no es precisamente esto lo que mueve el mundo?

Dejemos la palabra P U T A en el pasado.
Propongo un nuevo término: "mujer emancipada".