7.07.2010

Fancy one of these?

Pompitas de Angel

No toma mucho entender que el sexo mueve al mundo. Luego el dinero, después la información y también el networking. Everything changes. Me pregunto ¿dónde está el poder en este momento? Ayer, en mis nalgas. Oh si... el poder de un buen trasero.

Anoche recibí una cordial invitación que pensé era una correspondencia a los creativos detalles que había tenido con un muy apreciado galán. Acepté encantada, sin titubear. Me recibió con velas de vainilla, buen vino, queso fino, música francesa de fondo (para mí desconocida) y una mirada de emoción que sinceramente, ha sido de sus mejores regalos.
Nuestra relación no es una amistad ni un noviazgo ni una movida. Disfrutamos de la compañía, conversamos y nos admiramos. Se siente bonito, un amorcito especial.

Me regala el disco que estuvimos escuchando y le agradezco con una sonrisa que sé le encanta. Nos aborda un silencio y mi imaginación vuela con flashbacks de unos meses atrás: su mano tomándome del cabello, clavándonos al refri mientras nos devoramos a besos cuando de repente me interrumpe el pensamiento con un comentario: “sabés que me acordé de tí, porque...”

Me cubrí los labios como manteniendo el secreto de lo imaginado y cedí a escuchar lo que le fue imposible contenerse: el motivo de la invitación. Un crop de mi trasero en micro shorts de vinil. Hmmm... row, row fight the powah!

3.29.2010

Ojos Bien Abiertos

Hace quince años, tuve la experiencia de vivir una de las transformaciones más significativas en mi vida. Empezó el affair con uno de mis santos cuando inicié un cambio en la manera en que veía las cosas. Imaginaba y sentía cosas que no debía. Y para salir “virtuosa” de las dualidades que vivía en el día con día, actuaba en base a lo que la razón me decía. El sacrificio se quedaba en el eterno arrepentimiento del “qué hubiera sido si...” pero finalmente, no hice nada malo (ni bueno, ni nada!)

Y así salían mis instintos, a ser amarrados nuevamente por mi clara consciencia, hasta que en un ensayo de este interminable ejercicio, de repente cambiaron las cosas que veía. Este cambio en mi auto-percepción de la realidad permitió establecer el poder/control sobre mis intenciones, y la aceptación de las mismas. They are what they are.

Sin poner en papel estas ideas y años después de la aceptación que me concedí, fui al estreno en los EEUU de una "cult movie" titulada Eyes Wide Shut. Me topé con una sala llena, que iba haciéndose menos en el transcurso de la película. De hecho, había varios compadres más pochos que yo (believe it or not) con bigote de Cantinflas, pareja y palomitas extra-grandes para cada quien. Supongo que había un buen número de cachondos que se quedaron con la ilusión de más escenas sabrosas. Publioo a continuación el desenredo que finalmente me hizo optar vivir intensamente, con los ojos bien abiertos.

17 de Julio de 1999, 10:00pm

Llegada directa al cine después de un camino de tres horas aunado a su vez a una larga anticipación desde la muerte del director maestro (7 mzo 1999) para apreciar la última de Kubrick. Independientemente de la controversia, con o sin sexo explícito o implícito, era la última película del creador de clásicas y eso ameritaba el viaje. Fueron cerca de tres horas, a partir de la música de Chris Isaak de introspección personal a través de imágenes perpetuas. Imágenes que se entrelazaban de un modo perfecto con el audio, con una técnica tan especial que trasciende el tiempo. Fue precisamente la combinación de imágenes, audio, tiempo y ambiente; lo que para mí hizo de la última de Kubrick una auténtica obra de arte. Salí del cine en la madrugada, confundida e intrigada. Queriendo conversar acerca de la película, pero sin sentir plena libertad de discutirla por temor a enterarme que no había entendido ni jota. Muy dentro de mí, creo que sí jugué bien mi papel de espectador, pues definitivamente me cuestioné el mensaje. Estoy segura que me faltó pensar, absorber, entender- de hecho, quiero volver a verla. Tal vez las siguientes palabras hablen más de mí, de mis propias circunstancias o de lo preestablecido que llevo programado, que de los sentimientos que el director pretende despertar en el espectador. Pero demos por entendido que, ante tal deslumbramiento, esta interpretación es una respuesta a una gran desenmascarada. Para aquellos que ya la vieron, y no la han olvidado, pero tampoco han dejado de pensarla...ojos abiertos...mente abierta. Fuimos manipulados desde antes de entrar a la sala.

La película

Desde la primera escena donde vemos el modo de vida de una pareja común y corriente, hasta que acompañamos al protagonista al más obscuro y recóndito rincón de su alterado ser, bombardeados, además, por un sinnúmero de mensajes subliminales, la película es muy real- pero, simultáneamente, sobrenatural. Es un cuento de tormento personal y terror psicológico. El ruido, las texturas, el movimiento, la iluminación y la música constantemente modulan el tiempo. Más bien, nuestra percepción del tiempo. Genera la angustia, incita a la reflexión. Demasiado tiempo que, al concluir, parece haber sido muy poco.

La historia

(Nota: Este punto debe ser leído sólo por quien cree no tener la más mínima idea de qué se trató, o bien esté interesado en un brief re-cap.) La componen tres partes separadas, que abordan la misma idea desde puntos de vista distintos: el valor de la consciencia. Primera Parte: una pareja isoplusconperfecta: ambos guapos, exitosos, estables que comparten una hija pequeña. Viven una realidad que aparenta ser de ensueño, pero las cosas no son como parecen. La esposa le hace una confesión a su marido (mediante un monólogo intenso) de una fantasía sexual que había tenido ella, impactándola tanto que hubiera sido capaz de abandonar a su esposo por fugarse con su amante, según le comenta. Sin embargo, no lo hizo y no sucedió nada físico. En esta primera parte, ella se quita la máscara para revelar, de la manera más honesta, cómo su consciencia domina a su instinto. Pero las consecuencias de haberse desahogado las vive su esposo, que cae en un estado de ira al conocer un lado de su mujer que nunca se imaginaba y que, al parecer, hubiera preferido no imaginarse. Segunda Parte: se descubre que la verdad es relativa. La realidad del esposo ha sido alterada; transforma su tranquilidad, reemplazándola por caos y locura-ambos reflejo de su desconfianza e inseguridad. Desconoce a su mujer. Como todo espectador en este punto del filme: se siente intrigado, desorientado y retraído del contexto mundano. Y como Dante en el camino por el infierno, vive una serie de experiencias que ponen a juego su capacidad de controlar su instinto, cada vez superado por su consciencia, pero sin apagar su intensa y constante curiosidad. Dentro del remolino que se lo está llevando abajo, se posiciona frente a una última prueba. Tercera Parte: ante los ojos de la sociedad. En un estado de anonimato, el protagonista, enmascarado, accesa a lo que parece un escenario real donde se desarrolla una bizarra orgía exclusiva. Aquí todo se permite, siempre y cuando la identidad de los participantes no sea descubierta. Finalizando el rito de bienvenida, algunos hombres notan que este hombre no pertenece al club, y es advertido por una invitada que está en una situación peligrosa y que debe retirarse. Con relativa inocencia, suma intriga, e intentando dominar su miedo a lo desconocido, permanece en la fiesta. En el segundo rendezvous, el líder del rito (quien se entera de la presencia del intruso) le pide, entonces, que se desenmascare para ser identificado por todos y posteriormente, que se desnude ante los invitados. Se quita la máscara pero como resultado de su obvia inseguridad (desencadenada por el conocimiento de la fantasía sexual de su esposa), no se desnuda. En este momento, la misma invitada que lo advirtió ofrece "sacrificarse" por él, liberándolo de desnudarse pero obligándolo a abandonar la reunión. Por último, regresa a su hogar, todavía desubicado tanto con su esposa como con su realidad. Ante todo el caos que distrosionaba los pensamientos de este hombre cada vez más, las cosas parecen, finalmente, formar un mejor orden a través de la conscientización y aceptación de la verdad.

Interpretando a Kubrick

Explora la nobleza y la crueldad de forma semejante como explora la violencia en su aclamada NARANJA MECANICA. El director no juzga ni condena a los personajes, sólo presenta la problemática del conocimiento y la consciencia. No intenta abordar que si el bien o el mal, lo que se debe o lo que no. Nos dirige a una serie de cuestionantes por resolver, cada quien siendo su propio juez: ¿Sabemos la verdad? ¿Queremos conocerla? ¿Podemos aceptarla? ¿Cómo repercute el conocimiento de ella en nuestras acciones? ¿Estamos siendo honestos al proyectarnos a los demás? ¿Debemos serlo? ¿Nos damos permiso de imaginarnos lo desconocido? ¿Qué es lo que nos lleva a querer conocerlo? ¿Queremos creer que la película es real, o nos conviene pensar que fue todo un sueño? La AMBIGÜEDAD es parte de todo lo expuesto, sujetando el filme en todo momento a una interpretación (o negación) personal.

La intención

El erotismo, el sexo, las superestrellas de Hollywood- todos elementos comerciales dentro de la industria cinematográfica. Nos guste o no, ¡la cachondez es lo que vende! El misticismo, el suspenso, la incertidumbre, la interpretación, el espacio y sobretodo el tiempo son las armas de Kubrick para atacar el comercialismo, no la cachondez. Yo pienso que no nos hizo una broma, sino que nos vendió del modo más efectivo un momento para ponerle “pause” a nuestra vida. Nos obligó a para pensar. Y en esta obra, nos ha dejado mucho material que digerir. Definitivamente no es la mejor dentro de las obras de Stanley Kubrick, pero ya quisiera cualquiera de los "grandes" directores semejante logro. Yo creo que la verdadera intención, más que despertar o deslumbrar, es cuestionar hasta qué grado puede haber una relación sin límites. ¿Qué tanto queremos conocer, realmente, los deseos, pensamientos y sentimientos de la o las personas que forman parte de nuestra vida? La verdad, y por lo tanto la realidad de cada uno de nosotros es relativa. Lo que nosotros percibimos, sabemos, conocemos o entendemos no necesariamente es la verdad. El conocimiento es modificado, ya sea por otros o por nosotros mismos. Podemos ignorar e inclusive negar lo que elegimos no saber. Si aceptamos que hay cosas que no sabemos o que preferimos no saber, estamos ahora conscientes de que vivimos una realidad con los "ojos bien cerrados".

Pido NO.

1.13.2010

Confesiones de Zacatecas

Nos despertamos más temprano de lo que sonó el teléfono. Después de todo, no podíamos llegar tarde. Teníamos un compromiso de vernos para irnos temprano a Zacatecas con JGI y Mague. De hecho, nos habían esperado ya un día- no nos pudimos ir antes por el cumpleaños de Chayo que teníamos nosotros el día anterior y aunque no nos develamos de sobremanera, estábamos madrugando con esfuerzo.

Sonó el teléfono a las 5:40 am. Contesté yo porque estabas en la regadera. Era él, emocionado y ansioso por iniciar un fin de semana en Zacatecas. "What's up? A qué hora nos vemos, o qué?", me preguntó. "A las 6:00am, en Rhin, para irnos de ahí, cómo ves?" Y así fue. Llegamos a tiempo, viendo la Trail Blazer estacionada afuera. Que padre. Íbamos a estrenar la camioneta, a ver que tal.

Mague estaba en casa, acabando de empacar. En el camino nos ofreció unos gajos de toronja. Él contó anécdotas de sus amigos- mooning, tomándose fotos, embarazando a las novias, etc. Ella platicó acerca de los celos- y explicaba que su esposo era mucho más celoso que ella. Tú y yo veníamos oyendo las canciones del Adult Top 40 que habías grabado en un CD. Nos detuvimos varias veces por tráfico y por cuestiones de construcción en la carretera, pero finalmente llegamos a Zacatecas. Batallamos para dar con el Hotel Argento, en bajar todo el equipaje sin que nos quitaran las llaves que estaban pidiendo los del estacionamiento.

Como buenos turistas, tomamos el papel de peatones. Le dimos una vuelta al centro. Al mercado, al Mesón de Jovito, comimos birria y frijoles. Después fuimos a la Mina del Edén. Agarramos rumbo al teleférico, pero sólo para tomar fotos puesto a que había mucha gente. Nos regresamos para "recargar pilas" y salir en la noche.

JGI llevaba el tequila desde Monterrey. Los hombres salieron a traer la cerveza en lo que las chavas pedimos mezcladores al room service- topo toronjas y aguas minerales. A su regreso, empezamos un juego de botella... Mague a mí: "Qué es lo que más te gusta que te haga tu marido?" Me tomé un shot en lugar de contestarle. Después de unas cuatro o cinco rondas, JGI me pregunta: “Qué es lo que más te gusta hacerle a tu marido?” Solté una carcajada y contesté: “provocarle placer”.

Pues cuatro de los seis viajeros nos fuimos a caminar: tu, yo, JGI y Margarita. Llegamos hasta el Quinta Real. En varios tramos nos separamos tu y yo, a veces paticábamos los hombres y las mujeres. La situación “one on one” mía con JGI empezó aquí.

Cada cuadra todos le dábamos un trago a la botella de tequila que traía JGI debajo de la chaqueta en son de salud! En los tramos que me tocó ir con ella hablábamos de W y de su dificultad en tener hijos. Hablamos del país de las maravillas en el que viven algunos conocidos con familias cincomesinas y de cosas por el estilo.

Me acuerdo de que empezó una discusión política, y yo me atrasé en el camino. Caminé con JGI hacia el HQR en lo que cruzábamos una plaza con escalinatas varias hasta que del otro lado de la avenida nos reunimos a la plática de si Fox hace bien su trabajo o no. Pues en ese “inter” intercambiamos pensamientos. Él me comentó que le parecía que yo tenía una vida súper activa y completa. Que admiraba la cantidad de cualidades que tenía y todo lo que yo hacía. Me sentí muy halagada de que él me lo dijera puesto a que su ritmo de actividades me parecía muy "superior" al mío. Se esmeró por piropearme. Sentí que lo hacía para recibir retroalimentación. En lugar de decirle acerca de mi, que en realidad me apenaba, lo convertí en el centro de la plática y se engrandeció notablemente cuando expresé: "ay, me encantas!". Mi simple manera de ser resultó plena coquetería. Qué fácil me resultaba y cómo se alborotaba con mis palabras. Me dió la impresión de que halagos dirigidos a él no era su costumbre e hice un esfuerzo especial de hacerlo sentir bien. Entre los 4, nos habíamos atorado la mitad o más de la botella y no estábamos muy controlados que digamos.

Ya entrada la noche, cruzábamos la avenida hacia el HQR donde había un evento privado. Estuvimos merodeando los pasillos- me gustó mucho el lugar. Fuimos mirones en la boda un ratito. Descubrimos que había unos salones obscuros y vacíos y los cuatro viajantes los recorrimos. Ya íbamos en camino de salida, por un pasillo que tenía ventanas hacia la plaza de toros donde nos topamos con unos baños. Anunciaste que regresabas de momento y Margarita hizo lo mismo. Yo estaba recargada en un apoyo, viendo hacia afuera por una ventana cuando JGI me tomó de la mano y me pidió que lo abrazara. "Me das un abrazo? Un abrazo de amigos", me dijo, mientras me volteaba. Al abrazarme, me cargó hacia un rincón. Dos o tres pasos de donde yo estaba, hacia una esquina donde había un cuadro colgado en la pared. Al soltarme le dije "Ahorita vengo" mientras veía la distancia entre el baño, la planta, la esquina, la ventana y revisaba mis sentimientos con respecto al borracho que habíamos dejado solitario, cerciorándome de que fue un abrazo de amigos mientras veía su reflejo en la ventana.

Entré al baño, topándome con ella en la puerta. Yo en realidad me estaba escapando de situaciones complicadas. Tenía ganas de decirte lo ocurrido, pero sentía miedo de haber exagerado el hecho. De haber creado en mi mente la idea de que tu mejor amigo tuviera sentimientos más allá de aquel abrazo que él mismo había declarado “amistoso”. Lo descarté de inmediato. Seguramente era mi propia creación. Está borracho y se siente solo, me recordé.

Me lavé la manos despacio y salimos tú y yo al mismo tiempo. Decidimos agarrar camino al Hotel Argento, para ver si animábamos a los demás a salir. Caminamos más rápido el regreso que de ida. Me acuerdo de soltarme platicando con ella, haciendo el esfuerzo de encubrir lo no-ocurrido minutos antes.

Bajamos los cuatro con cervezas al lobby- platicaron tu y él en una mesa, ella y yo en la escalera. Un buen rato después las chicas ofrecimos subir por refill de cervezas pero ella acabó sentándose a escuchar la música en vivo y me lancé sola. Iba por tres, tu sabes que a mí la cerveza no me gusta. En la escalera, me alcanzó tu amigo, y agarrándome del brazo me dijo "déjame cargarte" mientras me levantaba en brazos y terminaba de subirme por la escalera. Yo llevaba dos cascos en las manos, soltando otra carcajada fuerte cuando iba en el aire. Me bajó al llegar al nivel del cuarto y sufrimos un breve silencio incómodo. Me agaché para sacar las cervezas de la hielera y se las pasé a él para que las abriera.

Salimos del cuarto (yo con una botella en cada mano) y en el pasillo me señaló que le pasara las cervezas que traía en las manos. Las colocó sobre la repisa de una ventana y me pidió que lo esperara, que tenía algo que decirme.

Fue un encuentro en donde sus palabras aclararon los antecedentes. No era mi imaginación: tenía sentimientos hacia mí. Calentura, pensé. Yo creo que los había reprimido cuando se dio la oportunidad de aceptarlos y de repente resurgieron de una manera que los tenía que externar. Qué lo motivó? La envidia, el desamor, el tequila?
el sentirse tan apático hacia su esposa y hacia su matrimonio? Quise creer que lo había hechizado. No era yo lo que él quería sino su idealización de mi lo obligó a desnudar sus emociones en mis ojos. Pensé que fue un acto cobarde. Que una persona firme en sus principios, fiel a sus amigos y sobretodo verdaderamente interesado en mi se reservaría sus impulsos.

Mi confesión empieza aquí: en este gran enredo brotó en mí un sentimiento de emoción y halago. Podría haberme enojado o sentido. Otra opción era poner en claro que no me interesaba y perdonar su imprudencia. Pero... (con p mayúscula) sus palabras fueron una fuente de tremenda energía positiva y sus caricias me hicieron sentir viva. Te confieso que me excité por primera vez a causa de los deseos de otra persona. Que probablemente le seguiré dando vueltas a la experiencia que me hizo sentir encontrada. La verdad es que yo ni siquiera sabía que había estado guardada, pero me sentí descubierta. Abundó de repente el poder, la seguridad, y la confianza en mí misma que se había robado nuestro primogénito unos meses atrás. Porqué dejé que me importara tanto? Quizá por tratarse de alguien con tanta historia entre nosotros. Alguien que estaba hablando y actuando fuera de cualquier razón, y que nunca antes lo había hecho conmigo. Alguien que estaba arriesgando todo por lo que yo estuviera dispuesta a darle. Me estaba dando demasiado.

Me tomó de las manos. Me dijo que tenía días de no dormir y que la noche anterior estuvo imaginándose el momento de interceptarme, de decirme lo que sentía. Yo le respondí con cariño que me preocupaba su felicidad, que siempre lo había considerado como un amigo muy especial, que tenía mucha admiración hacia él. Mientras él me acariciaba el pelo, el cuello, los hombros. Me cargó de nuevo, parecido al modo en que lo había hecho en el primer abrazo de amigos, allá en el HQR, pero esta vez me levantó desde las piernas y me dio una vuelta en el aire. Yo reaccioné de un modo pasivo físicamente. Dejé que jalara los cordones de mi blusa azul mientras me hablaba, que me tocara el pelo y acariciara mi cara. Jugó con los ojales del cinto de mis jeans y me chuleó mis zapatos de boliche por segunda ocasión. Me besó las dos mejillas. Le recordé que nos estaban esperando nuestras parejas y que las cervezas estaban cada vez menos frías. Me acuerdo que estaban destapadas y sudando sobre la repisa porque, evitando su mirada penetrante, las veía yo constantemente. Me dijo que nunca teníamos tiempo de platicar él y yo. Me invitó a ir a caminar la mañana siguiente; que el me avisaría a qué hora porque al cabo nadie más se despertaría. Me sentí muy intrigada. Siempre me ha gustado escuchar y por lo que JGI me dio a entender en ese momento, había mucho más por escucharle. Quería escucharlo. Me sentí muy nerviosa, un tanto retraída de la realidad.

Se me revolvió un poco el estómago cuando llegamos al bar donde tu y ella nos esperaban. Me sentí enferma no tanto por lo que había pasado, sino porque me había gustado. La mañana siguiente se despertó JGI antes que nadie. Se acercó al buró que estaba junto a la cama y mientras respiraba sobre mí, esperando que lo siguiera, me hice la dormida. Salíó de la habitación y me quedé intrigada de a dónde hubiéramos ido si yo hubiera accedido. Qué hubiéramos platicado, cómo me sentiría- y lo inevitable... que seguiría?

Con la esperanza y el ansia bien puesta en el alma me esperó, pero esa mañana, no llegué.