7.07.2010
Pompitas de Angel
No toma mucho entender que el sexo mueve al mundo. Luego el dinero, después la información y también el networking. Everything changes. Me pregunto ¿dónde está el poder en este momento? Ayer, en mis nalgas. Oh si... el poder de un buen trasero.
Anoche recibí una cordial invitación que pensé era una correspondencia a los creativos detalles que había tenido con un muy apreciado galán. Acepté encantada, sin titubear. Me recibió con velas de vainilla, buen vino, queso fino, música francesa de fondo (para mí desconocida) y una mirada de emoción que sinceramente, ha sido de sus mejores regalos.
Nuestra relación no es una amistad ni un noviazgo ni una movida. Disfrutamos de la compañía, conversamos y nos admiramos. Se siente bonito, un amorcito especial.
Me regala el disco que estuvimos escuchando y le agradezco con una sonrisa que sé le encanta. Nos aborda un silencio y mi imaginación vuela con flashbacks de unos meses atrás: su mano tomándome del cabello, clavándonos al refri mientras nos devoramos a besos cuando de repente me interrumpe el pensamiento con un comentario: “sabés que me acordé de tí, porque...”
Me cubrí los labios como manteniendo el secreto de lo imaginado y cedí a escuchar lo que le fue imposible contenerse: el motivo de la invitación. Un crop de mi trasero en micro shorts de vinil. Hmmm... row, row fight the powah!
Anoche recibí una cordial invitación que pensé era una correspondencia a los creativos detalles que había tenido con un muy apreciado galán. Acepté encantada, sin titubear. Me recibió con velas de vainilla, buen vino, queso fino, música francesa de fondo (para mí desconocida) y una mirada de emoción que sinceramente, ha sido de sus mejores regalos.
Nuestra relación no es una amistad ni un noviazgo ni una movida. Disfrutamos de la compañía, conversamos y nos admiramos. Se siente bonito, un amorcito especial.
Me regala el disco que estuvimos escuchando y le agradezco con una sonrisa que sé le encanta. Nos aborda un silencio y mi imaginación vuela con flashbacks de unos meses atrás: su mano tomándome del cabello, clavándonos al refri mientras nos devoramos a besos cuando de repente me interrumpe el pensamiento con un comentario: “sabés que me acordé de tí, porque...”
Me cubrí los labios como manteniendo el secreto de lo imaginado y cedí a escuchar lo que le fue imposible contenerse: el motivo de la invitación. Un crop de mi trasero en micro shorts de vinil. Hmmm... row, row fight the powah!
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